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sábado, 9 de noviembre de 2019

Los ricos también lloran (y al fisco más)



            Acaba de finalizar una campaña electoral donde la mayoría de los medios de comunicación ha dedicado grandes titulares, y la mayor parte de sus páginas y horarios de máxima audiencia, a mítines y debates televisados en los que las principales proclamas han versado sobre quién es el más español de España, cuántas naciones hay en España y cuántos partidos habrá en España si alguna de las formaciones (nunca mejor dicho) que se presenta llega al poder. Temas todos ellos muy distantes de lo que debiera debatirse en unas elecciones. Es decir, de conocer cuáles son las propuestas de gobierno para resolver los problemas que afectan en el día a día al conjunto de la ciudadanía, a partir de acuerdos mayoritarios asentados sobre bases democráticas. Acabamos de salir de una crisis y según parece estamos a las puertas de otra. Nada nuevo si tenemos en cuenta que la economía, como casi todo en la vida, está llena de ciclos. Pero lo preocupante es que no hemos debido aprender las lecciones en términos de democracia, o de ausencia de ella más bien, que nos ha dejado la última. Por ello, no se entiende que no hayan estado sobre el tapete electoral de manera clara y contundente medidas para garantizar una vida digna al conjunto de los ciudadanos y, sobre todo, para disminuir las desigualdades sociales. Quizás porque quienes realmente mandan no se presentan a las elecciones.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Trump, Colombia, Brexit: ¿hay tanto tonto suelto?


“El primer martes después del primer lunes” deparó el inesperado triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, el mes pasado Colombia rechazó el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC que ponía fin a más de 50 años de conflicto armado, anteriormente la mayor parte de Europa y gran parte del Reino Unido quedó estupefacta ante la decisión de los británicos de votar sí en el referéndum en contra de su permanencia en la Unión Europea. Llevamos ya una temporada importante en la que los medios de comunicación y las empresas dedicadas a la demoscopia ven como sus predicciones son rechazadas, una tras otra, cada vez que ciudadanos de diversas partes del mundo son citados a las urnas. ¿Será que el virus del atolondramiento se ceba con los ciudadanos que van a votar? ¿Y si es que no?

Pasó también en las últimas elecciones generales donde las empresa dedicadas a los sondeos pronosticaron un sorpaso de Podemos que no fue tal. Salvo en las elecciones vascas, hace tiempo que nadie es capaz de pronosticar con un nivel de acierto aceptable los resultados en una cita electoral. Es tal la situación de incertidumbre continúa con los sondeos que también en los Estados Unidos había quienes planteaban en los días previos a la elección que quizás las encuestas esta vez tampoco acertarían. Y así fue.

lunes, 31 de octubre de 2016

Barones, Nobleza y Forrest Gump


El sudoku ya está resuelto. Tras dos convocatorias electorales y 300 días en funciones Mariano Rajoy es de nuevo Presidente. Desgraciadamente.

Pedro Sánchez reconoció ayer en la entrevista con Jordi Evole que intentó formar un gobierno alternativo al Partido Popular, pero el grupo Prisa se opuso. Curiosamente un grupo de opinión que ha mantenido durante muchos años la bandera de la izquierda. Pero los tiempos cambian. La deuda del grupo Prisa con los medios financieros es impresionante y uno de los sus máximos dirigentes Juan Luis Cebrián ha sido descubierto en los papeles de Panamá. Sin embargo, sigue influyendo. Antes del lado de la izquierda, ahora al lado del dinero. Las deudas son las deudas, y se pagan. Sobre todo si habiéndote pillado con las manos en la masa quieres seguir jugando a ser influyente e impune en una sociedad corrompida desde el poder y donde el partido que gobierna está implicado "hasta las cachas".

domingo, 18 de septiembre de 2016

El bloqueo de Santa Rita


"Parece mentira que políticos españoles desconozcan el sistema político vasco". Este comentario me lo hacía un amigo esta semana, en relación a las continuas afirmaciones en foros políticos, y también en tertulias periodísticas, en torno a que tras las próximas elecciones en Euskadi se puede producir un bloqueo como el que está haciendo que España lleve más de nueve meses con un Gobierno provisional (una situación ciertamente embarazosa). Mi amigo tenía razón y varios han sido los medios que han explicado cómo se elige en el Parlamento Vasco al Lehendakari de Euskadi. Un modelo en el que son los partidos los que proponen candidatos entre los parlamentarios electos y donde los parlamentarios votan después de haber escuchado a cada uno de los propuestos la presentación de sus respectivos programas. Es decir, proponen los partidos, puede haber varios candidatos, los candidatos tienen que ser parlamentarios y se vota de entre los propuestos dando un nombre, no un sí o un no.


Un sistema ciertamente distinto al español y, desde mi punto de vista, más democrático y eficaz. Sobre todo porque los candidatos los proponen los partidos políticos y no una institución intrínsecamente antidemocrática como la monarquía (no creo que sea habitual que la ciudadanía elija a su rey). Pero también, porque el procedimiento está regulado por un reglamento parlamentario, lógicamente el del Parlamento Vasco, reforzando el carácter parlamentario de la democracia vasca, y no nace de un texto legal como la sacrosanta Constitución Española con la dificultad que, según parece, tiene su modificación para atender necesidades internas, a pesar de que cuando las peticiones de reforma viene del exterior se modifique en un "pispás".

lunes, 11 de enero de 2016

Sudoku Postelectoral

Han pasado ya veinte días de la celebración de las elecciones del 20 de Diciembre. Unas esperadas elecciones de las que se pensaba que supondrían, el final de la mayoría absoluta de un PP plagado de casos de corrupción, generador durante su mandato de un nivel de desigualdad social desconocido en la España post-franquista y ejerciente de un estilo de gobernar despótico con la oposición. Se esperaba también la irrupción en el congreso de los Diputados de nuevos partidos precursores de una “nueva política”, de una dinámica de acuerdos que restituyera a la sociedad su papel dinamizador de la vida política, haciéndola sujeto activo de la misma y no elemento pasivo soportante de la crisis económica y las desastrosas decisiones tomadas durante la última legislatura para combatirla. Por último, se esperaba el fin del bipartidismo generador en gran parte de los desmanes políticos sacados a la luz en los últimos años como consecuencia de cegueras voluntarias basadas en el “hoy por ti, mañana por mí”, o en el “y tú más” como respuesta defensiva que, tal vez, serviría en foros parlamentarios, pero que cada vez era menos soportada por la opinión de los ciudadanos. Pero, efectuada la votación, los resultados nos han dejado un escenario que, aunque a primera vista responde  a las esperanzas mencionadas,  algunos han denominado como el “caos perfecto” y para mí representan un auténtico sudoku de difícil solución.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Principios: ¿Algo políticamente incorrecto?


            Aunque, según algunas fuentes, la frase no es suya, no me cabe la menor duda de que fue Groucho Marx quien hizo famoso aquello de: ”Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Una expresión que, en política, parece estar al orden del día ya que no es extraño oír afirmaciones del estilo “en estos momentos lo importante es salir de la crisis” o, directamente, ”los programas están para no cumplirse” sin que quienes las pronuncian, habitualmente personas con responsabilidades públicas, se sonrojen lo más mínimo.


            En este verano la crisis griega y la toma de posesión de los nuevos Ayuntamientos han sido temas en los que los principios han sido frecuentemente olvidados, poniéndose las opiniones al servicio de los intereses coyunturales, sin tener en cuenta otros ámbitos de toma de decisiones en los que, esos mismos actores, afirmaban lo que en ese momento negaban. O viceversa. Pero, lo preocupante es que lo que en la lucha política, desgraciadamente, es ya bastante habitual, se esté trasladando también a otros campos de la sociedad y los ciudadanos de a pie consideren extraordinarias cuestiones que debieran de ser consideradas como habituales en una sociedad democrática normalizada.

jueves, 28 de mayo de 2015

Cristianos y Abertzales


Recuerdo cuando en las clases de Religión impartidas en la escuela Carlos VII y en el Patronato en Sestao se enseñaba el Catecismo. ¿Eres cristiano?, era una de las primeras preguntas. “Soy cristiano por la gracia de Dios”, era la respuesta correcta. La siguiente pregunta venía seguida, ¿Qué quiere decir cristiano?, y la respuesta no podía esperar ni un segundo, salvo que quisieras optar a un viaje al pasillo para lo que retaba de clase o a un calentamiento inmediato de cara u oreja, según tocase aquél día: “Cristiano quiere decir discípulo de Cristo”. Afortunadamente, nuestros hijos no han sido obligados a estudiar la Religión como asignatura y no sería de extrañar que, si alguien les formulase hoy en día la segunda pregunta, e inmediatamente tratase de enseñarles la respuesta buena (Cristiano quiere decir discípulo de Cristo), la contestación que obtuviera fuese: “Pues entonces no queda ninguno. Jesús tuvo 12 Apóstoles, uno de ellos le traicionó y hace ya varios siglos que murieron”.

            Esta contestación, aunque pudiera resultar impertinente a los oídos de quien formulase la pregunta, sería plenamente coincidente con la primera acepción que la Real Academia de la Lengua Española hace de la palabra discípulo: persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro. Estoy seguro de que un catequista de hoy en día se esforzaría en explicar que existe una segunda acepción de dicha palabra (persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy posteriores a los maestros que la establecieron) y que, continuaría, un buen cristiano no es sólo aquel que sigue las enseñanzas de Cristo, sino que las trata de poner en práctica en el día a día. No me extrañaría nada si la conversación siguiese por derroteros de qué personas son buenos cristianos hoy en día, si se las ostentaciones de la curia romana son de buen cristiano, si son igual de buenos cristianos los jesuitas y los del Opus-Dei, si Rouco Varela, que pretende echar a unas mojas de una casa para ocuparla él, lo es, etc. Seguro que la conversación daría para mucho.

            A estas alturas cualquiera de mis amigos que esté leyendo este artículo estará pensando que me he dado un golpe en la cabeza, que qué hago yo hablando del catecismo y de la Iglesia. Pero, la realidad es que ha sido uno de ellos el que ha hecho que vengan a mi memoria estos recuerdos y reflexiones. La “culpa” la tiene quien el lunes, tras las elecciones, a modo de provocación dialéctica, en el grupo de WhatsApp de la cuadrilla, escribió: “Hace 2 minutos en TV1: el independentismo ha sufrido una gran derrota, tanto en Cataluña, como en el País Vasco”. Mi respuesta también fue provocadora: “Van a tener razón. Al menos en Euzkadi”.


sábado, 31 de mayo de 2014

€lecciones para tomar nota

Si algo puede decirse de estas elecciones, después de varios días de análisis por parte de todo el mundo, es que a nadie ha dejado indiferente. En principio las Elecciones Europeas del pasado 25 de mayo parecían unos comicios en los que los resultados habría que analizarlos en el Estado en clave interna (conflicto catalán, consecuencias de la gestión de gobierno,…) y tendrían una abstención histórica, consecuencia de la lejanía para el ciudadano de las Instituciones Europeas y el desencanto social con la política y más concretamente con las medidas anticrisis adoptadas. Sin embargo sus resultados han provocado un gran shock como consecuencia de la irrupción de Podemos en el mapa político y las consecuencias a futuro.

Tengo que reconocer que yo también estaba en esa onda, hasta el punto que había decidido pasar absolutamente de la campaña electoral y que mi decisión de acudir a las urnas estuvo más motivada por la obligación de militante de un partido político que por las consecuencias de mi reflexión como ciudadano. Cada vez soy más euroescéptico, en el sentido de que no creo que la Europa que se está montando vaya a poder ser controlada por los ciudadanos, como lo hemos visto en las mediadas anticrisis adoptadas, y si los ciudadanos no pueden controlar el poder, ¿quién lo controla?

jueves, 13 de febrero de 2014

Nuevas elecciones, nuevas propuestas de participación ciudadana


En mayo empieza de nuevo a girar la rueda de los distintos procesos electorales. Primero Europeas, el año que viene Municipales y Forales en Euskadi y Autonómicas en la mayoría de Comunidades Autónomas de Estado, más tarde Generales, luego Autonómicas en Euskadi.... En realidad, llevamos muchos años en continuo proceso electoral y, sin embargo, cada día es mayor el distanciamiento de la ciudadanía de la política y de los políticos. ¿Por qué?