Sí, me equivoqué. Me equivoqué cuando hace casi dos años escribí el último post que ha visto la luz en este blog. Pensaba entonces que “el coronavirus pasará, pero el futuro de nuestro País, Euzkadi, dependerá del esfuerzo de cada persona en colaboración con el resto de ciudadanía, asociaciones, empresas e instituciones de autogobierno”. Creía y sigo creyendo que solo de este modo podremos conseguir mejores niveles de salud, trabajo y bienestar para todos. Y concluí aquel post con una esperanza “como en otras ocasiones también ahora lo conseguiremos. Seguro”.
Hoy, tengo más necesidad de creer que seguridad en que eso vaya a ser así. El comportamiento de nuestra sociedad en su conjunto, cada uno con nuestra cuota de responsabilidad, no ha sido precisamente de ayudar. El espíritu colaborativo que siempre ha caracterizado a la sociedad vasca, el Auzolan, salvo en los primeros momentos de agobio social, ha brillado por su ausencia y ha sido sustituido por un “y de lo mío qué” ejemplo de un preocupante reforzamiento de un egoísmo, individual y gremial, en nuestra sociedad. Eso cuando no hemos asumido el papel de “sabios muy sabios”, o directamente “sabelotodos”, y nos hemos dedicado a criticar a diestro y siniestro y, sobre todos, a quienes han tenido y tienen la responsabilidad de gobernar esta sociedad, principalmente en el ámbito sanitario, sin el más mínimo contraste entre medidas “arreglatodo” y realidad de nuestro entorno.

