viernes, 7 de octubre de 2022

Deflactar el IRPF no es bajarlo

 

       Cada administración y cada partido, desde su posicionamiento político o desde las necesidades de la ciudadanía que los ha elegido, está en su perfecto derecho, dentro de su ámbito competencial, de hacer las propuestas que considere necesarias y, en consecuencia, es lógico que se pongan sobre la mesa propuestas antagónicas a aplicar en ámbitos territoriales distintos y que estas propuestas sean respondidas con alternativas por la oposición política. Cada cual es responsable de explicar, si baja los impuestos, qué servicios va a dejar de prestar o en qué sitio ha ahorrado dinero o, si los sube, a qué va a dedicar la recaudación extraordinaria. Serán los ciudadanos afectados por las medidas, a la vista de los argumentos y/o de sus resultados, los que valoren positiva o negativamente sus actuaciones.

El problema para el ciudadano en general se da cuando en un periodo corto de tiempo, como está ocurriendo ahora, concurren una vorágine de pronunciamientos al respecto con un nivel explicativo más de lucha partidista, o interinstitucional, que de ejercicio de responsabilidad con la ciudadanía que cada cual gobierna o pretende gobernar. Estamos, sin duda, ante una nueva forma de “infoxicación” (intoxicación informativa) en este caso referida al ámbito fiscal. Los ciudadanos deben conocer qué supone poner un impuesto a las eléctricas y a la banca, qué representa quitar el impuesto sobre el patrimonio, si se debe, o no, modificar el impuesto sobre la renta..., pero, sobre todo, deben conocer cuál es objetivo previsto con estas medidas y si existen alternativas en otras figuras fiscales, o en las partidas del presupuesto de gastos, para conseguir lo que se pretende. Y eso pocas veces se hace.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Los que se benefician deben pagar, pero bien.

               Un compañero de mi época de concejal del Ayuntamiento de Getxo solía decir que lo más barato es lo que se paga con dinero. Con ello, pretendía reivindicar la claridad y simplicidad en los asuntos en los que había dinero por medio. El “hoy por ti, mañana por mí” o “favor con favor se paga” están bien en el ámbito privado, pero en “la cosa pública” es mucho mejor llamar a las cosas por su nombre porque aquello que necesita de muchas explicaciones, en un buen número de los casos, oculta algo que no se quiere o no se “puede” contar.

        Viene esto a cuento de los nuevos “gravámenes temporales energético y de entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito” que el PSOE y Unidas Podemos quieren implantar en el Estado y que recientemente pasaron su primer trámite en el Congreso de los Diputados. Esta iniciativa pone de manifiesto las carencias de nuestro sistema fiscal y, sobre todo, la falta de voluntad de la clase política para devolver a este sistema los niveles de justicia y equidad que se pretendía en la reforma fiscal aprobada en los primeros años de la, cada vez más cuestionada, “transición a la democracia”. Quizás lo que se está viendo es que, también en los temas fiscales, la transición se ha ido desmontando día a día para regocijo de los que nunca dejaron de ejercer realmente el poder.

miércoles, 22 de junio de 2022

Athletic Club: antidemocrático y clasista

 

            


        No soy socio pero, como un porcentaje altísimo de residentes en Bizkaia, casi la mitad de los vascos y un número muy importante de ciudadanos residentes fuera de nuestras fronteras ya sean estos de Burgos, Madrid, Berlín, socios de las Euskal Etxeak en América o residentes en Asia, Africa u Oceanía, soy de los que cada fin de semana vibro con las andanzas de nuestro querido Athletic, un club que por múltiples circunstancias concentra muchos de los valores que ayudan a resaltar el sentido de pertenencia a Euzkadi y que hacen de él ser reconocido como caso único en el mundo del fútbol. Un mundo cada vez más alejado del deporte y más vinculado a los negocios. Como decía, concentra muchos de los valores de pertenencia a ese Pueblo Vasco del que se nutre deportivamente, pero sin duda le falta uno: la democracia.

martes, 24 de mayo de 2022

Facultad de Medicina Jesús María de Leizaola

         

            De nuevo, estos días atrás hemos asistido en nuestro País a una efeméride estatutaria al tiempo que amnésica de nuestra historia y de quienes la han hecho posible. Esta vez la celebración ha sido el 40 aniversario de la aprobación el 20 de mayo de 1982, al amparo del artículo 19 del Estatuto de Gernika y por unanimidad del Parlamento Vasco, de la Ley 5/82 de creación del Ente Público Radio Televisión Vasca. 40 años de ente público, 40 años de la televisión vasca, pero no 40 años de la radio vasca.

Radio Euzkadi nació en 1937 y posteriormente emitió como órgano de difusión e información del Gobierno Vasco en el exilio. Primero desde Bayona entre 1946 y 1954 y más tarde desde Venezuela en el periodo 1965-1977. Por lo tanto, la del 82 sería la cuarta Radio Euzkadi y es conveniente recordar que como el Concierto Económico, la UPV y la Ertzaintza no ha nacido con el Estatuto. Creo que la proliferación de este tipo de efemérides, tal y como están siendo planteadas, lejos de reivindicar el papel de estas Instituciones al desarrollo de Euzkadi, colaboran en hacer pensar que nuestro País es fruto del Estatuto de Gernika y de la transición española y hacen olvidar que en 1937 hubo una sublevación militar en España que acabó con el enésimo intento de autogobierno de este pueblo y que tras aquella sublevación tuvimos que aguantar 40 años de dictadura cuyas consecuencias hoy en día siguen impregnando la realidad política española afectando, por desgracia, a Euzkadi.

jueves, 5 de mayo de 2022

Zedarriak: hitos empresariales en busca de beneficios particulares

 


      

         
En cualquier sociedad democrática lo normal es promover el debate entre distintos para poder, entre todos, avanzar en los objetivos que, en base a la decisión de las mayorías, se vayan definiendo. Eso debería ser así siempre. Pero, todos sabemos que, cada vez de un modo más descarado, existen grupos que además de usar sus argumentos para convencer al resto de conciudadanos de la bondad de sus ideas, utilizan su influencia económica y social para presionar en la dirección conveniente para seguir llenando sus ya rebosantes bolsillos.

Eso, ni más ni menos, es lo que han vuelto a hacer la derecha política y económica de este País, a partir de sus propios medios de comunicación y con la colaboración necesaria de insignes ciudadanos vascos aparentemente alejados de los intereses de la derecha española.